Reserva Puma-Mashpi: Tres días de monitoreo y reforestación en el Chocó Andino
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01 de septiembre del 2026
El noroccidente de Pichincha alberga una riqueza natural invalorable. Durante tres días de intenso trabajo de campo, regresamos a nuestra Reserva Puma-Mashpi, ubicada en el corazón de la Reserva de la Biosfera del Chocó Andino.
Esta gran visita nos permitió ir un paso más allá de la siembra y enfocarnos íntegramente en la logística, el mapeo y el monitoreo que sostiene nuestra misión.
La ruta del oso de anteojos
Benja recorrió los senderos boscosos junto a Wilson y Rocío, los protectores de la reserva. Mientras realizaban el mapeo GPS cerca de la cascada grande —zona vital para un proyecto que estamos presentando a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)—, confirmamos un emocionante rumor local.
Encontramos claros indicios y señales de alimentación, como una palma derribada, que nos hacen suponer el paso reciente de un oso de anteojos. Saber que la reserva sirve como un refugio seguro para la fauna silvestre nos confirma que estamos en el camino correcto.
Monitoreo y abundancia en el vivero
Motivados por los hallazgos en territorio, instalamos cinco cámaras trampa totalmente funcionales, dejando dos ubicadas en el trayecto que hoy ya llamamos con cariño la ruta del oso de anteojos. Luego, la labor continuó en el vivero junto a Doris, dueña de Amagusa y gran aliada en conservación.
Nos dio muchísima alegría constatar la vitalidad y abundancia de nuestras plantas. Esta hermosa sobreproducción nos reta positivamente a reorganizar mejor el espacio para identificar especies y buscarles un destino idóneo.
Un cierre sembrando vida
Todo el arduo esfuerzo logístico de esos días permitió que el área de siembra quedara limpia, gracias al oportuno deshierbe de Wilson.
Finalmente, con la llegada del resto del equipo, coronamos las jornadas logrando plantar 400 árboles y arbustos nativos.
Agradecimientos
Agradecemos inmensamente a Benja por su compromiso imparable y su trabajo logístico integral.
También extendemos un sincero reconocimiento a Rocío y Wilson, guardianes dedicados de Puma-Mashpi. Proteger ecosistemas demanda trabajo y esfuerzo territorial directo, y ver resultados de vida siempre nos siembra esperanza.

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