Quebrada Colorada: un esfuerzo que empezó antes de la siembra
- 26 abr
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Domingo 26 de abril de 2026
Más de 150 voluntarios se reunieron en la Quebrada Colorada, junto al río Monjas, para ser parte de una jornada de restauración que reunió a instituciones, empresas y vecinos de San Antonio de Pichincha.
Entre herramientas, brazaletes de colores y manos llenas de tierra, el trabajo se concentró en devolver vida a un espacio que durante años estuvo afectado por especies invasoras, basura y escombros.
La jornada contó con el apoyo de BUPA y la participación del GAD de San Antonio de Pichincha, la Administración Zonal La Delicia, la Agencia Metropolitana de Control, voluntarios de nuestra Fundación y vecinos del sector.
Un proceso que comenzó en noviembre
La recuperación de la Quebrada Colorada no comenzó ese día. Desde noviembre, nuestra Fundación trabaja en el área.
Como parte de este proceso realizamos la limpieza del área, la extracción manual de la especie invasora cola de león, el mejoramiento del suelo con técnicas de bioingeniería, la instalación de microbosques y la creación de cuatro jardines inundables.
Estos jardines ayudan a contener el agua durante lluvias intensas y a proteger la infraestructura ubicada en las zonas bajas.
Cada acción previa preparó el terreno para que esta siembra pueda crecer en mejores condiciones.
Una quebrada que vuelve a recibir vida
Durante la jornada, los voluntarios se organizaron en cuatro equipos: unos retiraron la vegetación invasora, otros limpiaron y recogieron residuos, un grupo realizó poda en el bosque de algarrobos y otro sembró 650 árboles y arbustos nativos, junto con 60 hiedras.
El calor no detuvo al grupo. La jornada terminó con un refrigerio compartido y la certeza de que recuperar una quebrada también puede convertirla en un espacio de encuentro con la naturaleza.
Agradecimientos
Agradecemos al GAD de San Antonio de Pichincha, la Administración Zonal La Delicia y la Agencia Metropolitana de Control por sumar esfuerzos para la recuperación de Quebrada Colorada.
Gracias a BUPA, a los voluntarios de nuestra Fundación y a los vecinos del barrio por aportar su tiempo y energía a esta jornada. Su participación demuestra que restaurar un ecosistema requiere colaboración y constancia.
Al equipo de nuestra Fundación, gracias por el trabajo realizado desde noviembre y por acompañar cada etapa de este proceso.
Seguiremos monitoreando las plantas, realizando riegos en época de sequía y trabajando junto a la comunidad para que la quebrada continúe recuperándose.











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