PARQUE NACIONAL COTOPAXI
HACIENDA LOS MORTIÑOS
Cada árbol que plantamos es una raíz de esperanza para el páramo. Únete a nuestra meta de 50.000 árboles y arbustos nativos que devolverán vida, agua y biodiversidad a la montaña.
Trasfondo
La biodiversidad es la base de nuestra existencia. Sostiene los ecosistemas que garantizan nuestra seguridad alimentaria, impulsa la economía global y mantiene el delicado equilibrio que da vida al planeta.
Ecuador es uno de los 17 países megadiversos del mundo, que albergan en conjunto el 70% de la diversidad de especies del planeta.
Ubicación
Trabajamos en la reforestación de un área ubicada en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cotopaxi, que toma su nombre del imponente volcán Cotopaxi — con 5.897 metros sobre el nivel del mar, uno de los volcanes activos más altos del mundo y un símbolo inconfundible del Ecuador.
El Parque se extiende sobre 33.393 hectáreas y es reconocido a nivel mundial por la majestuosidad de sus paisajes. Nuestra área de plantación se encuentra a 3.600 metros de altitud, en un ecosistema predominantemente de páramo, donde florecen plantas en cojín, pajonales y la emblemática chuquiragua.
Árboles plantados
Un compromiso con la naturaleza
La Fundación FECSE firmó un convenio con la Hacienda Los Mortiños para la restauración ecosistémica de 23 hectáreas (57 acres) de su territorio, con el compromiso de mantener esta zona a perpetuidad como área de conservación natural.
El ecosistema original se vio degradado principalmente por el pastoreo de animales y la siembra de especies forestales exóticas, como el pino.
En esta primera etapa, nos hemos propuesto plantar 50.000 ejemplares de flora nativa, entre árboles, arbustos y plantas., ¡ya superamos los primeros 10.000!
El ecosistema de páramo es vital para la protección de las fuentes de agua: funciona como una gran esponja natural, capaz de retener enormes cantidades de agua y liberarlas lentamente, alimentando ríos y comunidades enteras.
¿Cómo funciona la restauración?
Contribuimos a la recuperación ecosistémica del páramo, con especial atención a la regeneración de quebradas y la protección de vertientes y pequeñas lagunas.
Nuestro enfoque es acompañar a la naturaleza en su propio proceso de regeneración. Comenzamos plantando árboles y arbustos nativos que ofrecen refugio y un lugar donde posarse a las aves.
Luego, las aves se encargan de dispersar las semillas; los árboles florecen y atraen insectos, que a su vez sostienen nuevas formas de vida. Así, paso a paso, el ecosistema se recupera hasta que el bosque nativo vuelve a florecer.